¿Qué es la Atención plena o mindfulness?
Caractéristiques principales de este enfoque meditativo
CIENCIAS DE LA CONDUCTA
Ortiz Quinones y Trejo González (2026)
10/6/202610 min leer
Hoy en día se habla constantemente de la importancia de la gestión emocional y psicológica y no es para menos, pues el descuido de estos aspectos puede traer problemas importantes que afectan cómo nos desenvolvemos en la vida diaria. Vivimos rodeados de estresores y situaciones problemáticas que afectan no solo nuestro tiempo, también suponen afecciones de salud psicológica. Esto puede llevarnos a un desgaste continuo, provocado tanto por reacciones somáticas como por una carga intensa de los pensamientos. Para atender estas afecciones, además de lo que compete al ámbito médico y profesional encargado de lo psicológico y fisiológico, existen alternativas que, aunque no se presentan como una solución definitiva a los problemas socioemocionales, sí suponen una ayuda valiosa para gestionarlos de mejor manera. Una de estas prácticas es la meditación. Esta palabra puede ser interpretada de diferentes maneras y a través de varios enfoques. Si tomamos como referencia el aporte de Aguilar y Musso (2008), quienes consideran que meditar consiste en un estado construido desde la observación, la actividad meditativa no podría ser clasificada como un proceso de introspección, reflexión, concentración y análisis interno que supone el estudio de lo que sucede en la mente. Para Aguilar y Musso (2008) la observación dentro de la meditación es pasiva y no pretende que nos pongamos a pensar activamente sobre lo que sucede en la mente.
Sabemos que la palabra meditación puede hacernos creer que se trata de una práctica en donde nos sentamos en posición de flor de loto (Padmasana) y repetimos mantras para aquietar nuestra mente. Aunque esto representa también una ayuda importante a la gestión emocional, la atención plena va más allá de la actividad meditativa de concentración controlada. En este texto nos referimos a la meditación como aquella práctica que parte de los aportes de budismo y que además de considerar estos momentos de pasividad en un espacio libre de ajetreo, supone el desarrollo de prácticas transferibles a la vida diaria. En este sentido, teniendo como base las pautas del enfoque Vipassana, la atención plena o mindfulness puede ser interpretada como un enfoque diferente de la meditación de concentración. En la meditación de concentración, también conocida como Samatha, el sujeto durante su práctica se concentra en un punto y se busca que se mantenga este enfoque sin cambiar el objeto de atención, lo que implica establecer un momento y lugar determinados.
Por su parte, el mindfulness presenta una perspectiva que no está sujeta a un lugar y tiempo establecido. En esta práctica la mente es libre de tomar la dirección que se proponga y el practicante observa todo lo que sucede en el interior, desde una visión neutral que no busca juzgar ni reaccionar cuando se ha perdido el enfoque o punto de concentración. Como lo explica Kabat-Zinn (2009), este enfoque se centra en observar las sensaciones corporales y pensamientos que surgen tanto a nivel interno como fisiológico, buscando ante todo la aceptación de estos fenómenos sin la intención de modificarlos, juzgarlos o rechazarlos, así como su eventual entendimiento. No buscamos identificarnos con los pensamientos, sino adoptar una perspectiva de testigo que observa la complejidad de la vida que sucede en nuestra mente.
Asimismo, la atención plena no solo consiste en los momentos de práctica dentro de un espacio aislado de los ruidos y manteniendo cierta posición, se trata también de un enfoque de vida que busca situarnos en el presente. Cuando se tiene mayor práctica, el practicante aprende a observar de manera más profunda los procesos mentales. A esto se le suma, que el desarrollo de la práctica Vipassana no solo ayuda a la gestión interna, también promueve un desarrollo integral del ser mediante tres cualidades que distinguen esta habilidad. Buscando eliminar el dolor o las afecciones que suponen los pensamientos, este enfoque desarrolla la moralidad, la concentración y la sabiduría.
En primer lugar, la palabra sila en pâli implica la moralidad, buscando desarrollar un mayor autocontrol y responsabilidad (Pannasiha y Sharma, 2025). Para consolidar esta cualidad, los autores Prieto y Santed, (2020) y Maháthera (2012) explican que se trata de incidir en el habla y la acción correctas, pero también este proceso está vinculado con el aprovechamiento de recursos para vivir de manera consciente y pertinente. La moralidad o sila se practica a nivel de la acción del individuo, ya sea físicamente o por medio de la palabra. Primeramente, se evita decir mentiras, lo que incluye no exagerar, disminuir u omitir alguna experiencia. En segundo lugar y en medida de la capacidad del meditador, no se lastima física o verbalmente a ningún ser vivo, por ejemplo, no matar insectos o dañar con palabras a otro individuo. En tercer lugar, se busca ganarse la vida sin hacer daño a otros.
En segunda instancia, el desarrollo de concentración entendido como samadhi (en pâli) conlleva al desarrollo del enfoque con el objetivo de pacificar la mente (Silananda, 1995). La concentración o samadhi puede llevarse a cabo durante el día llevando la atención frecuentemente a la respiración, siendo este un recurso al que se tiene siempre acceso. Esto es de gran utilidad para calmar la mente temporalmente y habilita al meditador para posteriormente investigar sobre lo que ocurre en su pensamiento y/o cuerpo.
La tercera cualidad versa sobre la sabiduría (pañña en pâli) que se sostiene en dos pilares esenciales: la visión y el pensamiento correctos. La visión correcta de sabiduría o pañña se practica sabiendo lo que ocurre en cada una de nuestras percepciones sensoriales (qué veo, qué escucho, qué huelo, qué toco, qué saboreo) y observando nuestros pensamientos. Por otra parte, se requiere observar la naturaleza de la impermanencia o la transformación, es decir, cómo cambia constantemente tanto en nuestro estado emocional como en lo que percibimos (surgir y cesar de los pensamientos). Por ejemplo, el sonido transitorio de un auto, la sensación momentánea del agua sobre el cuerpo o una idea sobre una tarea pendiente y su cambio por la preocupación respectiva. Conocer la naturaleza del sufrimiento es necesario y para lograrlo se requiere una observación profunda. El sufrimiento puede presentarse en diferentes momentos y lugares. Puede manifestarse como la decepción ante una expectativa no cumplida. Por ejemplo, cuando vemos la llanta ponchada de nuestro auto o cuando recibimos la negativa de un empleo que deseábamos. También puede presentarse como aversión: cuando estamos cerca de una persona que detestamos o cuando enfrentamos el dolor derivado de la pérdida de un ser querido.
El pensamiento correcto, trata sobre la práctica de la generosidad, la compasión, el amor incondicional y la estabilidad mental. La generosidad no solo implica compartir algo material, también puede consistir en otorgar nuestro tiempo o conocimiento a otros. La compasión es entender las causas del sufrimiento de otros y sentir empatía por ellos sin sentir enojo o tristeza al respecto. Un ejemplo podría ser el entendimiento del dolor de una persona por la pérdida de un objeto que se debe al apego que todos experimentamos.
El amor incondicional es desear sinceramente el bienestar físico y mental de otros seres, incluidas aquellas personas que nos desagradan. Por su parte, la estabilidad mental se alcanza con el entendimiento paulatino como resultado de la observación de causas y efectos de nuestros pensamientos. De esta manera, se tiene oportunidad de decidir estar estable independientemente de la experiencia externa.
Es importante, en cualquiera de las prácticas antes mencionadas, realizarlas con el esfuerzo o la vigilancia correctos. Es decir, no se debe forzar a la mente a observar, ni exigirle que produzca un pensamiento, una emoción o una acción verbal o física. Tampoco se trata de dejar a la mente y el cuerpo sin dirección, se busca una gestión prudente.
Si hablamos ahora de sus beneficios prácticos. La meditación Mindfulness puede ser un aliado importante en prácticas educativas y laborales. Como lo señala López-Hernáez (2016) esta práctica provee a los estudiantes de herramientas útiles para desarrollar el autocontrol frente a los estresores que supone el ámbito académico, pues la atención y la concentración pueden verse beneficiadas. En el aula, existen temores propios del estudiante, pero a estos se les suman otros relacionados con los deberes inherentes al contexto estudiantil, como las notas escolares o dinámicas sociales (Rodríguez, 2014). En el ámbito laboral los beneficios fortalecen las competencias comunicativas de las personas y sus procesos de regulación emocional, además de coadyuvar en el desarrollo de la consciencia (Larrubia, 2019). Todos estos son elementos que contribuyen de manera importante en la vida diaria y a su vez, aportan a la productividad empresarial.
En un mundo de prisa y posible estrés, la atención plena ayuda a establecer pausas para gestionar de mejor manera nuestras emociones y por ende mejorar nuestras acciones diarias. Más allá de la adopción continua de posturas en momentos y lugares precisos, este enfoque consiste en prestar atención al rumiar de nuestra mente desde el rol de observador, para así ser testigos de los efectos físicos y las ideas que alteran nuestra consciencia. Inspirado en la tradición Vipassana, el mindfulness supone una transformación que nos lleva también a desarrollar prácticas de amabilidad bajo un enfoque de equilibrio en donde la compasión y la estabilidad mental suponen pilares importantes en nuestras vidas, buscamos entonces dejar de hacer el mal, practicar el bien y purificar la mente.
Para citar esta publicación en el formato APA Séptima Edición se recomienda la siguiente estructura:
Ortiz Quinones, R.C. y Trejo González, H. (6 de octubre de 2026). ¿Qué es la Atención plena o mindfulness? Expreso Educativo. https://expresoeducativo.com/ventajas-y-desventajas-de-la-inteligencia-artificial-generativa-en-la-educacion
Referencias
Aguilar, G y Musso, A. (2008). La meditación como proceso cognitivo-conductual. Suma Psicológica, 15(1), 241-258.
Kabat-Zinn, J. (2009). Vivir con plenitud las crisis. Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente. Mindfulness y psicología clínica para afrontar el estrés, el dolor y la enfermedad. Kairós.
Larrubia , Á. (2019). MBI (Mindfulness Based Intervention). Desarrollo profesional y salud laboral. Revista de Investigación y Educación en Ciencias de la Salud (RIECS), 4, 4-27.
López-Hernáez, L. (2016). Técnicas mindfulness en centros educativos. desarrollo académico y personal de sus participantes. Revista Española de Orientación y Psicopedagogía. 27(1), 134-146.
Maháthera, N. (2021). The Buddha and his Teachings. Buddhist Publication Society
Pannasiha y Sharma, Y. (2025). Paññā and Sīla–Samādhi integration: A functional triad in key suttas. International Journal for Multidisciplinary Research, 7(5).
Prieto, J. M. y Santed, M. Á. (2020). Psicología, meditación y espiritualidad. GiuntiEOS.
Rodríguez, M. (2014). El trastorno de ansiedad y estrés escolar en los adolescentes con alto desempeño académico. International Journal of Developmental and Educational, 2(1), 205- 212.
Silananda, U. (1995). The four foundations of mindfulness. Simon and Schuster.




"En esta práctica la mente es libre de tomar la dirección que se proponga y el practicante observa todo lo que sucede en el interior, desde una visión neutral que no busca juzgar ni reaccionar cuando se ha perdido el enfoque o punto de concentración"
"en cualquiera de las prácticas antes mencionadas, realizarlas con el esfuerzo o la vigilancia correctos. Es decir, no se debe forzar a la mente a observar, ni exigirle que produzca un pensamiento, una emoción o una acción verbal o física. Tampoco se trata de dejar a la mente y el cuerpo sin dirección, se busca una gestión prudente"


El pensamiento correcto, trata sobre la práctica de la generosidad, la compasión, el amor incondicional y la estabilidad mental. La generosidad no solo implica compartir algo material, también puede consistir en otorgar nuestro tiempo o conocimiento a otros. La compasión es entender las causas del sufrimiento de otros y sentir empatía por ellos sin sentir enojo o tristeza al respecto. Un ejemplo podría ser el entendimiento del dolor de una persona por la pérdida de un objeto que se debe al apego que todos experimentamos.
El amor incondicional es desear sinceramente el bienestar físico y mental de otros seres, incluidas aquellas personas que nos desagradan. Por su parte, la estabilidad mental se alcanza con el entendimiento paulatino como resultado de la observación de causas y efectos de nuestros pensamientos. De esta manera, se tiene oportunidad de decidir estar estable independientemente de la experiencia externa.
Es importante, en cualquiera de las prácticas antes mencionadas, realizarlas con el esfuerzo o la vigilancia correctos. Es decir, no se debe forzar a la mente a observar, ni exigirle que produzca un pensamiento, una emoción o una acción verbal o física. Tampoco se trata de dejar a la mente y el cuerpo sin dirección, se busca una gestión prudente.
Si hablamos ahora de sus beneficios prácticos. La meditación Mindfulness puede ser un aliado importante en prácticas educativas y laborales. Como lo señala López-Hernáez (2016) esta práctica provee a los estudiantes de herramientas útiles para desarrollar el autocontrol frente a los estresores que supone el ámbito académico, pues la atención y la concentración pueden verse beneficiadas. En el aula, existen temores propios del estudiante, pero a estos se les suman otros relacionados con los deberes inherentes al contexto estudiantil, como las notas escolares o dinámicas sociales (Rodríguez, 2014). En el ámbito laboral los beneficios fortalecen las competencias comunicativas de las personas y sus procesos de regulación emocional, además de coadyuvar en el desarrollo de la consciencia (Larrubia, 2019). Todos estos son elementos que contribuyen de manera importante en la vida diaria y a su vez, aportan a la productividad empresarial.
Hugo Trejo González (Autor)
Profesor e investigador universitario con interés particular en la innovación educativa.
Rosario Carolina Ortiz Quinones (Autora)
Profesora e investigadora con interés particular en los estudios interculturales.


Otras investigaciones:
Bruna Gonzalez, B., Calventus Salvador, J. y Pavez, Prissila. (2023). Intervenciones grupales breves basadas en mindfulness: una revisión sistemática. Límite (Arica), 18, 15. https://dx.doi.org/10.4067/s0718-50652023000100215
D’Angelo, A. (2018). Tecnologías de autorregulación: apropiaciones psi de las técnicas zazen y vipassana de meditación. Avá. Revista de Antropología, 32, 109-129.
de Rueda, B. (2019). Cuerpo y mindfulness. Revista Española de Educación Física y Deportes, (426), 51–56. https://doi.org/10.55166/reefd.vi426.761
Natalia, K., Utomo, B., & Suherman, H. (2024). Mindfulness Practices to Improve Achievement. JETISH: Journal of Education Technology Information Social Sciences and Health, 3(1), 542-545. https://doi.org/10.57235/jetish.v3i1.1967
Romano, L.E.; Chang, D.F (2022). Right Mindfulness in Teacher Education: Integrating Buddhist Teachings with Secular Mindfulness to Promote Racial Equity. Educ. Sci., 12(11). https://doi.org/ 10.3390/educsci12110778
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